sábado, 5 de enero de 2013

La doble cara de la Inteligencia Emocional


Se habla mucho de la parte positiva en inteligencia emocional, pero ¿dónde está la otra cara de la moneda?


"Aprender a canalizar la rabia, no esperar nada de nadie y no esperar emociones especiales de las personas…" 
                                                                                Marta 



La doble cara de la Inteligencia Emocional

Tomando café con Marta me di cuenta, por la expresión de su cara, que estaba cansada, raro en ella, siempre la he visto como un foco de luz por toda la energía, optimismo y fuerza que desprende.

Por primera vez, estoy viendo el vaso medio vacío, me decía con lágrimas en sus ojos, estoy cansada, necesito recargar la batería emocional, esta vez las emociones negativas han podido conmigo y me siento extraña, fuera de lugar, siento rabia y a la vez decepción. Decepcionada por esperar de los demás un atisbo de cambio y de esperanza, es como ver que todos tus esfuerzos no han valido para nada y como si te dieran un azote en toda la cara, de inténtalo de nuevo que no ha servido para nada, esta vez me he venido abajo, me he roto.

Me quedé mirándola con la boca abierta, no puede ser, pensé,  son de las personas que siempre escuchan, dan paz, dan consejos, fuerza y equilibrio… Esta vez era ella la que estaba en el otro lado, la luz de su estrella se había apagado, lo único que yo podía hacer, escuchar y dejarla hablar, era su momento.

En el año 2000, el psicólogo informó a Marta que todos sus “males” emocionales venían de una superdotación en inteligencia emocional. Caray!, pensaba que la inteligencia emocional era buenísimo, todo positivo!, pero, para Marta tenía una doble cara oculta, su lado negativo. Ella da el 120% y espera recibir muestras de un 100%, y cierto es, que las personas dan un 25%, si cabe,  y algunas un 5%. Le comentó el terapéuta que lo que ella siente como normal, "la empatía" y todo lo que conlleva la inteligencia emocional, para el resto de seres humanos que carecen de ello, no lo es.

La frustración de Marta, no recibe lo que ella necesita recibir, no entiende cómo la empatía no es un hábito normal en las personas, dice; 

Solo tienes que intentarlo, imagina cómo se siente esa persona con sus circunstancias y encontrarás su dolor y empatizarás con ella. Sí, la inteligencia emocional tiene todo lo positivo que tú quieras para un puesto de trabajo, de hecho, me encanta poder ser proactiva, pero para la vida diaria, es un calvario sino aprendes a canalizar toda esa energía.

El que padece, yo lo llamo así, padecimiento en inteligencia emocional, no somos máquinas y no somos perfectos por tener esa superdotación, tenemos nuestros bajones de energía porque también necesitamos recibir. Éste bajón para mí es momentáneo, me repongo y enseguida busco soluciones, tenemos un  ecualizador de emociones interno que hay que saber manejar ;-)
Marta

Recomienda un libro, que le ayudó y le seguirá ayudando cada vez que olvide "Amar sin condiciones" de Louse L. Hay


"Todos los grandes maestros del pasado y del presente nos hablan del valor del amor incondicional, es decir, amarnos y aceptarnos a nosotros mismos de forma total, y amar y aceptar a los demás exactamente como son. Todos hacemos lo mejor que podemos en cada punto del tiempo y del espacio. Todos haremos nuestros cambios positivos con mayor rapidez y facilidad si nos damos a nosotros mismos y ofrecemos a los demás un amor sin condiciones, restricciones ni limitaciones"
Louse L. Hay


 
No todas las cosas obvias, incluso las más simples, se perciben con claridad.

En mi vaso medio vacío he visto al ser humano egoísta, egocéntrico, ejerciendo su derecho sin ser responsable con sus obligaciones, reclamando sin dar, criticando pero exigiendo los elogios, carecer de humanidad mientras exige ayuda… No quiero dar el paso de ver lo negativo, quiero seguir amando el talento de las personas, reconozco que esta crisis tiene doble cara, está sacando lo mejor y peor de cada uno.
¿En qué lado te encuentras tú?



Servid cien veces, negaos una, y
Nadie se acordará más que de vuestra negativa.
PLINIO EL JOVEN


Sé diferente, pero no sufras por serlo.

Recomiendo

Francisco Alcaide Hernández